Manifiesto Ávila Ecopolis

Ávila -últimos tiempos- urbe de crecimiento incierto. Ávila -ahora- ha derivar Ecopolis entrado el XXI.
El tejido urbano creciente -desmesurado tumor- la crisis detuvo.
Realidad deslíe; Ecopolis renace.
Ecopolis porque se entra en ella desde el campo; y al campo se sale con la vista y con el paso.
Metrópolis -degeneradas Mega- cual Madrid, salpican su locura paliando parques; se esclerosan con pelotones de coches, enervantes tiempos en inmóviles burbujas que borbollonean circundantes la amalgama de su núcleo, buscando en su curso un radio que les lleve hasta su Centro.
Ciudades Mega -madres de metástasis- como Barcelona, estrenan pedestres caminos, carriles-bicis a golpe de pedal entre estertores humos que suben a Monjuitch, o a Maremagnum caen.
Megápolis cual Bilbao, Valencia, Sevilla y las ya dichas, dejan en la yema de los dedos polvo grasiento negro gasolina cuando corres las cortinas de tu casa, o en codos que desnudos apoyas en el dintel de la ventana.
Cuando asomas la cabeza a calle, olor hollín apetrolado te marea o te coloca, según tu preferencia y condición.
En Ecopolis como Ávila -si bien se dirige- el polvo de tu casa es blanco y a lo más entra por ventana olor contaminante natural de antiguo viernes, negro vacuno; ahora prisma cristal pétreo, rubio tachón, sobre fondo hierba, o dorado, del talud de la muralla. Nuevo skyline de esta Ecopolis.
La mirada en Megápolis es función continua de edificios y su horizonte es ahora viejo comparado al nuestro, eso sí, preciosa arqueología la suya; la nuestra nueva.
De Megápolis -como las expuestas- se sale, al término de la semana, peregrino ritual apresurado buscando campo, que Ávila Ecopolis nos ofrece a ritmo cotidiano.
Megápolis es enorme, giga; Ecopolis, chip.
Megápolis -Madrid semeja- turbulenta, deja de ser polis y es lugar estrés trabajo, negocio, ocio presurado.
La Ecopolis -flujo laminar- labora, ocia, negocia; se va a sus lugares a ritmo calmo desde casa, o en casa ritma laborando Red en Internet.
A Ecopolis Ávila, hasta ahora, se la miraba turista; aquél que de lejos viene -caduco tour- buscando vetustez que ya no tiene porque es nueva; o como ese peregrino semanal, de Megápolis siglo XX, que gusta -husmeante- rancio aire y no barrunta viento nuevo XXI que del joven Gredos sopla.
No fabula Ávila. Ávila toma, de repente, consciencia de sí: su estado presente, remirado, dispuesto a renovarse sabiamente al modo de las erres virtuosas de Latouche.
Una erre principal: Relocalización.
Ávila de los ciudadanos que están, de los que vuelven, y de los nuevos que a ella acudan; porque transformada Ecopolis, Ávila ofrece lugares continentes de utopía, con renovado trabajo que no es traba; se hace dueña de sí misma.
El XXI, en esta ciudad, así abre puerta. Ávila no ha degenerar Maurilia, ciudad por Italo Calvino imaginada, de la cual dice “… se invita al viajero a visitar la ciudad y al mismo tiempo a observar viejas tarjetas postales que la representan como era: la misma plaza idéntica con una gallina en el lugar de la estación de autobuses, el quiosco de la música en el lugar del puente, dos señoritas con sombrilla blanca en el lugar de la fábrica de explosivos.”, en la que, evolucionada “… la magnificencia y prosperidad de Maurilia convertida en Metrópoli, comparada con la vieja Maurilia provinciana, no compensan cierta gracia perdida, que sin embargo se puede disfrutar ahora solo en las viejas postales, mientras que antes, con la Maurilia provinciana delante de los ojos, de gracioso no se veía realmente nada, y mucho menos se vería hoy si Maurilia hubiese permanecido igual, y que de todos modos la metrópoli tiene este atractivo más: que a través de lo que ha llegado a ser puede evocar con nostalgia lo que fue.”
Ávila no ha de quedarse solamente en ciudad de las postales, ni ella misma ser postal. Ni derivar Megápoli imposible, sinónimo insaciable fagocito incontinente, a lo Madrid. Ávila ha de transformarse, emergente de cenizas seculares; campo quemado que genera regenera lo agotado, lo dormido. Fénix urbano contenido.
Ávila Ecopolis es -busca- “buena vida”; tópico que ha ser cierto. Su complexión así se lo permite, si racional e inteligente actúa.
Del casco histórico muralla abierta -sus barrios, su arrabal, su soto, territorio, de su río, su pantano, valle, sierra, su dehesa- salen ciudadanos, con visión transformadora, renacidos; y atrae otros, no turistas de postal, sino viajeros por Ecopolis imán. Viajeros con meta, que desean quedarse y lo consiguen; y si pasan, es porque viven en una Ecopolis símil, cerca y vecina segoviana o lejana Eco; relocalizada región y macrorregión reciente; y vienen al intercambio del ocio, del negocio y el saber. La decisión es nuestra.

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3 respuestas a Manifiesto Ávila Ecopolis

  1. Eduardo dijo:

    Buenas tardes: Soy un estudiante de Arquitectura de la Escuela de Madrid, y me gustaría saber su opinión sobre algunos de los últimos edificios que se han llevado a cabo en la capital, y sobre el modelo urbanístico que usted propone y que recientemente se ha publicado en el periódico http://www.aviladigital.com ¿qué le parece el Palacio de Congresos de Patxi Mangado? ¿De verdad afecta tan negativamente como se comenta al entorno? ¿que le parece el “parche”que se ha llevado a cabo con la fachada de los Juzgados? ¿o sobre la construcción de un nuevo hotel en la ciudad junto al obispado? ¿Por que en Ávila no se realizan concursos para la construcción de edificios, a diferencia de otras ciudades en las que sí se hacen como en Segovia, Salamanca, Valladolid, León o Vitoria? por poner unos ejemplos. ¿No sobran hoteles en Ávila y faltan bibliotecas y centros de cultura? ¿en qué consiste exactamente su modelo de ensanche para el Nuevo Plan General de Ordenación Urbana?

    Muchas gracias por su atención y un saludo.

    • jachamorro dijo:

      Estimado Eduardo y futuro colega: Intentaré, para contestar a todo, ser breve y preciso hasta donde alcance.
      Sobre el Centro de Congresos de Patxi Mangado: Es un buen edificio. Está bien ubicado. Está bien integrado en su entorno; no hay afección negativa al contexto, por contrario dignifica el paisaje urbano donde está implantado.
      Sobre la fachada de los juzgados: El gris, los tonos grises, siempre ha sido un color de camuflaje. Si no, recordemos cómo están pintados los barcos de guerra para camuflarse entre todos los tonos de azul del mar y el cielo. Los arquitectos, cuando lo sabemos lo utilizamos. Un arquitecto, como Richard Neutra, nos lo dice claramente y cuenta que, en sus fachadas de cristal -de suelo a techo- pone la carpintería de aluminio en su color porque, con su tono gris, no distorsiona y pasa desapercibida ante la transparencia, que pretende, para la visión del paisaje desde el interior. Lo mismo hacía cuando quería que un pilar pasara desapercibido y no interrumpiera visualmente la “inmensidad”, la continuidad, de una habitación: lo pintaba de gris.
      La fachada camuflada de los juzgados era de gris granito; una vez ya construida, y sin otro remedio desde origen, podría haber seguido así. Yo en su día propuse (soy consciente que es una solución más cara, por su mantenimiento posterior fundamentalmente) un jardín vertical. O si se quiere otra solución más barata que la del jardín vertical: la hiedra trepadora y cubridora; algún arquitecto dijo -creo que Muguruza- que la hiedra era el difumino del arquitecto.
      Sobre la construcción de un nuevo hotel junto al obispado: Lugar difícil. En principio lo que diga la ley; y en este caso la ley es el Plan General de Ordenación Urbana de Ávila. También lo debería decir el PEPCHA (Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Artístico), cosa que en estos momentos no puede decir nada porque no está aprobado; está en fase de contestación de alegaciones. Ha habido desidia, por parte de la mayoría del equipo gobernante (la oposición lo ha denunciado varias veces) en la redacción lenta e incisiva de este Plan. Y la ley dice que en estos momentos a falta de PEPCHA (plan imprescindible a mi modo de ver) ha de pasar el proyecto, para su aprobación, por la Comisión de Patrimonio. Ahí quiero ver yo el buen hacer -sabio y magnífico como diría Le Corbusier- del o los arquitectos que redacten el proyecto, y la sabiduría, equilibrio y tino de la Comisión de Patrimonio que son los que, en última instancia darán el visto bueno a lo que se realice.
      Sobre los concursos de arquitectura: Yo siempre he mantenido que los trabajos de arquitectura que promueva la administración pública sean todos abiertos y no restringidos. Bien sean con concurso de ideas o precisos dentro de la Ley de Contratos… Existe una ley precisa (la Ley de Contratos del Sector Público) que si tiene algo de injusto lo es con los pequeños estudios de arquitectura y con los arquitectos que trabajen individualmente por su cuenta; la ley solo piensa en los grandes estudios y empresas. Al margen de esto último, “quien hizo la ley, hizo la trampa” o le buscan a la misma sus “debilidades” sean ciertas o no; y así ciertas administraciones la interpretan en manera abusiva encargando “a dedo” o con concursos restringidos o troceando un contrato en otros menores y actuando de estas dos últimas formas.
      Sobre los hoteles y bibliotecas: Los hoteles, en esta economía de mercado, los regulará el mercado turístico (cierto es que algo tiene que decir la política turística que lleve a cabo el Ayuntamiento y la Comunidad).
      En cuanto a las bibliotecas, los centros de cultura… sean bienvenidos; cuantos más mejor. Aquí tiene toda la palabra la comunidad, la ciudadanía, nuestro municipio. Claro que faltan. En nuestra ciudad hay una demostrable carencia, en general, de lo que llamamos Infraestructuras para la Vida Cotidiana. A ello se debe poner el ayuntamiento; a ello debemos presionar nosotros para que así lo hagan y sea.
      Sobre el modelo de ensanche del “Nuevo Plan General de Ordenación Urbana”: Si tiene paciencia, muy poca, en el día de hoy o mañana a más tardar, sacaré en el blog un artículo sobre urbanismo. Creo que contestaré mejor así la pregunta. De todas maneras avanzo: ¡No al ensanche, no al urbanismo expansivo! Es momento del urbanismo calmo; en el artículo propongo cómo.

      • Eduardo dijo:

        Muchas gracias por tu respuesta, siento haber tardado tanto en responder. La verdad es que todo me ha quedado mucho más claro,pero ¿el principal problema de los juzgados no es más su escala en el casco antiguo que el color de la fachada?yo también creo que el gris no es el problema, la catedral es gris, sin ir mas lejos. Creo que lo que hay que hacer es tener mas cuidado y prestar más atención al proyecto y anteproyecto para que desde el inicio se hagan las cosas bien.

        En cuanto al edificio de Patxi Mangado, a mi también me parece de lo mejorcito que tenemos en Ávila, una pena que no se hagan más concursos y haya más edificios como este.

        Muchas gracias por su paciencia

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