Islas urbanas. Puntas del iceberg del urbanismo de género, de burbuja, de especulación sucedido en Ávila: La Autopista, Vicolozano, su Polígono Industrial y Brieva. 

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El urbanismo de la burbuja en Ávila no tiene una sola punta del iceberg, tiene muchas; y una de ellas es ahora la que, hartos, los vecinos de Vicolozano resaltan ante sus instituciones. Les vienen a decir que viven en una isla urbana; isla de la que solo pueden salir hacia el resto de su ciudad por el medio exclusivo del vehículo rápido o el transporte público que, por su frecuencia horaria, es poco eficiente para su movilidad diaria.

La triste historia emerge cuando en el año 2002 se inaugura la autopista de peaje A-51, de tal manera que en su realización se la hace coincidir –comiéndosela- con el tramo de la carretera N-110 en su entrada a Ávila. Esta coincidencia se patentiza de tal manera que el tramo -de peaje- llega hasta la misma entrada de Ávila entre dos rotondas: En la primera confluyen la N-110 (que aquí desaparece cual Guadiana) con la autopista A-51; y sirve la rotonda para el acceso y salida del barrio de Vicolozano y Brieva y otros pequeños accesos de menor entidad. A partir de esta primera rotonda ya solo existe autopista urbana, hasta que termina como peaje vertiendo a una segunda rotonda que hace posible la entrada directa a la Av. Juan Carlos I de nuestra ciudad.

Consecuencias: El barrio de Vicolozano, su Polígono Industrial y Brieva, que confluyen en la primera rotonda solo pueden salir al resto de la ciudad –camino de la Av. de Juan Carlos I- exclusivamente con vehículos rápidos; sean privados o públicos, ya que el tramo que utilizan es una autopista urbana sin vía o calzada de servicio. Los vehículos lentos, vehículos agrícolas, ciclomotores, bicicletas… y peatones ¡están urbanísticamente incomunicados con el resto de la ciudad! Con dramatismo podemos decir que esta zona de ciudad es ¡Una isla urbana!

Estamos tan acostumbrados al maltrato urbanístico por parte de nuestras instituciones, que ni el Plan General de Ordenación Urbana de 1998, ni el posterior del 2005, han sido capaces de prever una vía de servicio o una infraestructura vial equivalente que hiciera que la ciudad tuviera una continuidad con accesibilidad plena y completa entre sus barrios y sus polígonos industriales como lo es el de Vicolozano.

Decimos accesibilidad plena y completa, porque esto denota lo que esconde la gran masa del iceberg que está debajo: Un imaginario urbanístico, de los poderes que promueven y gestionan el urbanismo, dónde éste es sinónimo de desarrollo desmedido y especulativo; en el que la accesibilidad y movilidad solo se conciben en función de lo que, en literatura urbanística, se ha venido en llamar “urbanismo de género”.

El urbanismo de género solo concibe que quienes tiene los derechos plenos y facilidades para moverse por la ciudad, son ciudadanos con las siguientes características: mayores de dieciocho años (edad mínima con la que puede acceder al carnet de conducir) y a partir de aquí, ciudadanos hasta la edad en que su salud o su capacidad económica les permite o les obliga a tener un coche o vehículo rápido. Son ciudadanos de segunda -en cuanto a movilidad y accesibilidad- aquellos ciudadanos en su circunstancia de peatón, aquellos ciudadanos que no pueden o no quieren comprarse un vehículo rápido; aquellos ciudadanos que optan o solo tienen capacidad económica para disponer de la movilidad que les da un vehículo lento, un ciclomotor, una bicicleta o la silla que traslada a la persona con movilidad reducida.

También sufren el urbanismo de género aquellas familias que teniendo un solo vehículo, es utilizado solo por el miembro sobre el que recae la potencia que le reconoce el urbanismo imperante: Aquél que trabaja fuera de casa y va al trabajo en coche. Los miembros restantes de la familia tienen su movilidad reducida por imperativo urbanístico; porque sus medios de locomoción los tiene disminuidos en su pleno desarrollo social ciudadano. Madres y padres aislados en sus barrios con coches para bebés y niños con los que se tienen que desplazar al mercado, al colegio, a otros barrios; jóvenes, ancianos; todo género de personas que no se enclavan en la modalidad de movilidad imperante y propugnada: El sacrosanto vehículo rápido; artefacto magnífico, pero degradado en su función social por la consideración del imaginario urbanístico en el que le tiene el urbanismo imperante.

Y esta parte gruesa del iceberg es la que ha denotado la punta de Vicolozano, el Polígono Industrial y Brieva. Un Equipo de Gobierno municipal que con un Plan General previo y con otro posterior, a la realización del tramo de autopista urbana, ni se le pasa por la cabeza, no concibe, que la ciudad es urbana, entre otras cosas, por su infraestructura viaria; y que esta estructura viaria, mientras es ciudad, debe servir a todos los ciudadanos en absolutamente todas las formas de su movilidad y accesibilidad.

Han dejado hacer una autopista urbana sin vía de servicio. Unos barrios y un polígono industrial a los que si se quiere acceder o salir andando, en bicicleta, en ciclomotor, en vehículos lentos no puedes. Un Equipo de Gobierno municipal que no lo previó; que obcecado en desarrollar un urbanismo de burbuja y especulativo solo atendió a sus intereses, sabiendo y mirando para otro lado sus  consecuencias. Un Equipo de Gobierno que solo sabe echar balones fuera cuando se le reclama; trasladando su responsabilidad urbanística a otros. Que después de los cuantiosos ingresos obtenidos por licencias y desarrollos urbanísticos, lo único que nos responde ahora es que “insta” al Ministerio de Fomento para que asfalte un camino que paliaría, deficientemente, lo que debería haber sido concluido con una vía de servicio que solucionara -por imperativo del Plan General- la total movilidad dentro de una autopista urbana de todos los ciudadanos sin discriminación de géneros.

Ahora, en plena crisis, no hay dinero. La Concejalía de Servicios a la Ciudad, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (en este triste caso, eufemismos de Urbanismo) responde -cuando se le reclama a su Teniente Alcalde por la situación- contestando: “Esto no tiene nada que ver con el urbanismo”; esto dice ser cosa de una movilidad secundaria y se soluciona asfaltando un precario camino de tierra. Si alguien quiere ir andando, o en bicicleta a trabajar al polígono, o al instituto, o al colegio, o a gestionar su vida ciudadana fuera de su barrio ¿Cómo lo hacen?

Urbanismo de género. ¡Qué género! El género del más débil.

Dos barrios y un polígono industrial en una isla urbana, por el urbanismo de género, de burbuja y de especulación.

Postdata: La vía de servicio la podría haber hecho (obligada por imperativo del Plan General) la empresa concesionaria de la autopista (Castellana de Autopistas) si el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Ávila hubiera tenido sentido de lo que es un urbanismo para la vida de los ciudadanos, no para la vida exclusivamente del mercado.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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