LA OLIGARQUÍA, LA CASTA Y… LOS PARIAS: LA NUEVA REDEFINICIÓN Y ESTABLECIMIENTO DE LAS CLASES SOCIALES

grosz09Stiglitz -en el prólogo a una de las reediciones del libro de Polanyi “La gran transformación”- habla sobre el imaginario colectivo con que las clases dominantes de los países capitalistas nos han marcado. Ideas sobre lo que representa la panacea neoliberal del mercado, el laissez faire en el sistema económico global y la bondad subsiguiente suprema que, según ellos, no es otra que la generación de democracia.

“Les decimos a los países en desarrollo lo importante que es la democracia, pero, cuando se trata de asuntos que les preocupan más, los que afectan sus niveles de vida, la economía, se les dice: las leyes de hierro de la economía te dan pocas opciones, o ninguna; y puesto que es probable que tú (mediante tu proceso político democrático) desestabilices todo, debes ceder las decisiones económicas clave, digamos las referentes a la política macroeconómica, a un banco central independiente, casi siempre dominado por representantes de la comunidad financiera; y para asegurar que vas a actuar conforme a los intereses de la comunidad financiera, se te dice que atiendas en exclusiva la inflación y te olvides de los empleos o del crecimiento; y para aseguramos de que hagas eso, se te dice que te sometas a las reglas del banco central, como expandir la oferta de dinero a una tasa constante, y cuando una regla no opere como se esperaba, se impondrá otra, como centrarse en la inflación. En resumen, mientras en apariencia fortalecemos a los individuos en las ex colonias mediante la democracia con una mano, con la otra les arrebatamos esa misma democracia.”

Habla de los países en desarrollo, las ex colonias. ¿Se busca la democracia, para los países en crecimiento, como un ideal político universal? ¿la globalización económica, que supuestamente produce democracia, se somete ante lo primordial: el ideal democrático? y ¿La universalidad de la democracia la buscan los que ya la poseen -los que la pueden dar y promueven- con la intención de conseguir la libertad, la igualdad y la fraternidad para todos; y no ser una envoltura conveniente para la explotación de la mayoría por unos pocos?

En estos países, sobre la clase “no oligarca” y “no casta”, se impone “una democracia realmente existente” que se ha de someter no al entendimiento de los contenidos fundamentales de una democracia, si no al principio impuesto y sacrosanto del mercado como “ley de hierro” de la economía universal: la “economía real global”.

En connivencia de clases entre países desarrollados y los en vía -en su tránsito a la democracia promovida por el neoliberalismo global- implícitamente sucede y no se les dice a esa “tercera clase” que: Estaréis sometidos a la oligarquía y a la casta establecida universal; de tal manera que -dentro de la democracia por la que comenzáis a caminar- las clases dominantes que hasta ahora soportabais se transforman y renuevan de local a global. Vuestro destino como clase es el mismo, transformado.

Ya lo dijo uno de los padres de la patria constitucional estadounidense “la ley de hierro de la oligarquía siempre prevalece”. Las leyes de hierro de los poderosos nunca mueren. Estas leyes universales –soterradas, no explícitas, pero imperantes de hecho- son impuestas por pocos. Las pretenden universales porque la idea de poder omnímodo y concentrado –animal y primitiva- se sublima, se idealiza y se justifica con el dios único, el pensamiento único.

Stiglitz, en esta cita, se constriñe a los países en desarrollo, a las ex colonias. Con la primera crisis de este siglo XXI esto es aplicable a cualquier país; esté en vías o sea ya desarrollado; y esto les pasa a todos los constituyentes de las clases “no casta y no oligarca”.

En los territorios, en los paises del “primer mundo”, a los no casta, a los no oligarcas, nos pasa eso que dice Stiglitz les pasa a los países en desarrollo, a las ex colonias de los países dominantes. Con esta crisis la casta y la oligarquía global -conjuntos de pocas personas, distintos pero no disjuntos-, sin diferenciación de patrias ni países, actúan sobre el resto, de la misma manera que describe Stiglitz. Aparentemente no nos da cuenta Stiglitz que, en estos momentos, esta situación es la actuación común ante cualquier sociedad del mundo capitalista cuyos miembros no pertenezcan a estas dos clases: la oligarca y la casta.

El artículo 135 de la Constitución española lo pergeñaron la casta y la oligarquía acorde con el contenido de esta cita. Para poner en práctica este artículo constitucional -aprobado con nocturnidad (en silencio y a oscuras) y alevosía (rapidez pactada entre la casta política)- se han tomado acciones de gobierno posteriores, donde la democracia -que nos dimos a trompicones- se nos está arrebatando con las manos sucias de la casta y la oligarquía. Argumentan falaces razones donde el sistema económico que pretenden tiene vida propia, es único, es dios universal y verdadero; y los miembros de estas dos clases sus representantes, sus sacerdotes y fieles elegidos.

Las clases sociales, en su transformación y movimiento, en estos momentos son tres: la oligarquía, la casta y el resto de mortales. A la clase oligárquica la conocemos bien por perfectamente definida y eterna (dentro de la eternidad social en la que nos reconocemos). La casta es esa clase redefinida en el ahora, formada por los esbirros de los oligarcas; y están ahí pertenecientes bien por imposición oligárquica -los de esta clase- bien los no perteneciendo a ella acceden para ser miembros de una clase necesaria para la oligarquía rampante: La clase de los esbirros que luchan en el campo explícito político al servicio de las guerras sociales necesarias que deben mantener los oligarcas con la tercera clase: La del resto de mortales; que ha devenido -con este golpe mortal de la Gran Recesión del 2007- de proletaria, de clase media, de precariado, de cognitariado…:  a Paria.

Los nuevos o retomados nombres, implican cambios o nuevos contenidos. Es el caso de la casta; la deriva a los parias es más que un nombre asociado; es en estas circunstancias históricas un devenir ajustado a los nuevos contenidos.

Ya está establecida la nueva conjunción de clases: La oligarca, la casta y los parias. ¡A ver cuánto dura! Depende de la movilización de nosotros: los parias.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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