EL ALCALDE, FUERA DE LA ALMENDRA DE LA CIUDAD DE ÁVILA, VA DESVESTIDO DE LA TOGA DE LA ACCESIBILIDAD.

P1060136 r r pÁvila ganó, en su primera edición, el Concurso de Ciudades Accesibles promovido por la Unión Europea en el año 2010. Ávila tenía una Concejalía de Accesibilidad; ahora tiene un área específica dedicada a ella. Un gran empeño digno de alabar.

La accesibilidad en la ciudad de Ávila se ha aplicado fundamentalmente al núcleo turístico y más representativo del caso histórico. Personas con discapacidad en su movilidad pueden subir a la muralla. Quizás fue esta circunstancia espectacular la que decantó el premio hacia nuestra ciudad.

Somos conscientes del esfuerzo, el empeño y las sinceras intenciones, en este ámbito, del Alcalde y su entonces Concejalía; y de lo que entonces se hizo para que un jurado considerara el merecimiento de Ávila al premio europeo de ciudades accesibles. Esta es la de cal.

Ahora, la de arena: La autopublicidad, del equipo de gobierno en este tema, roza ya -o está muy próxima- al autobombo. El reconocimiento sobre la necesidad de hacer una ciudad accesible, luchar por ello, actuar en este sentido, comienza a perder la fuerza con la que surgió por exceso. La credibilidad esencial de sus intenciones pasa por la sospecha de no ser ya más que propaganda de política inerte electoral, debido a la fruición e intensidad con que ese autobombo nos machaca.

El Alcalde y su Concejalía se vistieron la púrpura de la accesibilidad con sus acertados comienzos e intenciones y el premio obtenido para la ciudad. Las vestiduras purpúreas, ahora, refulgen visibles mientras se mueven por la almendra de la ciudad; pero cuando salen de ella, sobrepasan sus estrictos límites, y caminan por el resto ciudadano, esas vestiduras se caen; ya no pueden mantenerlas y el Alcalde y la Concejala Delegada para la movilidad quedan desprovistos de ellas. Cuando los ciudadanos paseamos nuestras calles -cuatro años después de recibir el premio- los tropezones, los esguinces, la dificultad del pavimento, las barreras siguen presentes más allá del pináculo dorado que se representa en la cima de su muralla. Los ciudadanos vemos privado de su vestimenta de accesibilidad al rey mientras se encuentra fuera de la torre; y cuando hablan él y su concejala delegada de la eficacia de sus acciones, inaugurando cualquier limado acceso en estos trayectos refulgentes, percibimos que no se dan cuenta de la caída de sus togas accesibles y no se lo decimos.

Quien en su inocencia puede gritar que el rey va, cuando camina por la ciudad restante, sin esa capa es un niño. Nosotros adultos ya no tenemos la suficiente inocencia para decirlo con candor, pero sí quizás la suficiente desfachatez del loco para decir verdades –ante tanta propaganda oficial- y expresarlo de una vez: Señor Alcalde, Concejala Delegada, fuera de la almendra ciudadana, van desvestidos de la toga de la accesibilidad.

Cuatro años después del premio recibido, la ciudad se deteriora en sus pavimentos; después de un ciclo urbanizatorio sin medida, en que el dinero de las licencias afluyó con gran caudal, la accesibilidad de la ciudad asentada se mejoró tan poco como para que podamos decir que tenemos una ciudad abrupta y difícil de andar para todos, tanto personas sin problemas deambulatorios como aquellas que los tienen de forma permanente o transitoria. Los ejemplos, las fotos que se toman como evidencia, son innumerables. Los trayectos fundamentales, los principales, son ejemplos, no digamos ya los secundarios,  –bájese al Hospital Provincial desde la puerta del Rastro- de las dificultades para deambular sin accidentes.

Estos son tiempos de urbanismo calmo; urbanizar no es solo desarrollo de expansiones; es también perfeccionamiento y transformación de lo existente. La movilidad urbana va más allá de la accesibilidad; ésta última es un subconjunto de aquella. Estamos, en estos momentos, faltos en Ávila de la visión perspectiva del conjunto principal: la Movilidad. Hay que abordar desde ella. En el caso de la estructura municipal que se nos ha dado en esta legislatura -para la Movilidad- hay que poner a trabajar en conjunción a la Concejalía de Urbanismo y a la Delegación de Movilidad de Presidencia.

Durante estos cuatro años -desde aquél premio recibido- la accesibilidad ha sido en Ávila cosa de “mucho ruido y pocas nueces”. Se acaba de inaugurar un cartelón publicitario, a la puerta del Arco de las Carnicerías, para concienciar al ciudadano de que trabaje por la accesibilidad y la supresión de obstáculos en las calles.

Estamos concienciados -está bien que nos lo recuerden- pero no tenemos más que pasear nuestra ciudad para “tropezarnos” con la realidad: El Alcalde, Presidencia, la Concejala Delegada se han parado y viven de inercias y autoalabanzas en cuestiones de movilidad; van desguarnecidos del armiño de la accesibilidad y están acostados en la cama donde la sabiduría popular, pacientemente, dice duermen aquellos que se aplicaron el “cobra buena fama y échate a dormir”.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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