HISTORIA DE UN DISPARATE (Sobre la sentencia del TSJ de Burgos anulando la 6ª modificación del PGOU de Ávila)

sentencia 6ª modificacion pgou ávila 32 menosPodríamos llamar al proceso de la sexta modificación del PGOU de Ávila la “Historia de un disparate”. De un disparate urbanístico que comenzó con un Convenio precipitado por la urgencia; un convenio que se fue liando como nudo cada vez más enredado en su gestión y que ha derivado en un tajo final, con lógica de ley, que nos devuelve al principio de los tiempos.

La gestión pésima, resumiendo, es la siguiente:

Un terreno rústico a gran distancia de la zona residencial se convierte en urbanizable con uso industrial. Se compra a este último precio (que no con el precio de terreno rústico) por medio de una permutación ¿equivalente?, a la de otro terreno rústico a mucha distancia de la de los límites marcados por el PG y que, por medio del milagro urbanístico, se convierte en terreno residencial y comercial fundamentalmente. La multiplicación, la plusvalía, del valor de los terrenos de origen al valor de los terrenos de llegada ha sido, en términos urbanísticos, resuelto en potencias de 10, como diría un astrónomo.

Esta es la historia condensada. Si entráramos en la historia de la gestión urbanística, para llevar a cabo esta acción, ha sido, técnicamente, la historia de una “ingeniería urbanística” con el sentido peyorativo que conlleva, en estas circunstancias, este binomio expresivo.

Declara el Alcalde que va a ir al recurso de casación porque -aparte de mantenerla y no enmendarla- lo que se sustancia es “opinable”: Los argumentos de la sentencia se basan en artículos de Ley; es más, en la exposición de motivos de la ley; es decir, pura esencia: no son opiniones.

La sentencia fundamentalmente se centra en la Exposición de Motivos de la Ley 8/2007; no se pierde en esa “ingeniería urbanística” con la que razonan los técnicos y los abogados de las partes demandadas.

Las cifras que exhiben los demandados para justificar la 6ª modificación son tan monstruosamente disparatadas como argumento; tan lejanas de lo que pudiera ser opinable en lo difuso de los límites de unas y otras -número de viviendas nuevas, número de metros cuadrados a urbanizar, número de nuevos habitantes a venir a la ciudad en poco tiempo- que los argumentos de la defensa de esta acción, y gestión, no se sostienen.

El roce con el fraude de ley, basado en razones que nos llevarían, según esa lógica, a un crecimiento del terreno urbano que, cual lengua siempre creciente, podría llegar hasta Madrid -fragmentando la superficie creada, como así se ha hecho, en pequeñas superficies colindantes de infinitésimos, como lo haría un falaz “ingeniero urbanístico”, no es opinión, es manipulación.

Además, van uniendo fragmentos de terrenos urbanizables, cuando la ley prescribe que, la nueva superficie urbanizable (ella entera, no sus intencionadamente troceados) debe colindar con terreno urbano. Si lo han troceado en superficies, una tras otra -en lengua-, urbano solo sería el primero (el comienzo de la lengua), el resto no lo es.

Y por último el gran argumento de la sentencia; argumento que no es otro sino una de las bases fundamentales de esta ley; lo que se suele llamar su “espíritu”. La exposición de Motivos, tanto Estatal como de la Comunidad, que se expresa en la sentencia de la siguiente manera:

“añadimos que en la Exposición de Motivos de la normativa urbanística básica estatal … dicha Ley se refiere al urbanismo español en los siguientes términos:

…la del urbanismo español contemporáneo es una historia desarrollista, volcada sobre todo en la creación de nueva ciudad. Sin duda, el crecimiento urbano sigue siendo necesario, pero hoy parece asimismo claro que el urbanismo debe responder a los requerimientos de un desarrollo sostenible, minimizando el impacto de aquel crecimiento y apostando por la regeneración de la ciudad existente. La Unión Europea insiste claramente en ello, …para lo que propone un modelo de ciudad compacta y advierte de los graves inconvenientes de la urbanización dispersa o desordenada: impacto ambiental, segregación social e ineficiencia económica por los elevados costes energéticos, de construcción y mantenimiento de infraestructuras y de prestación de los servicios públicos. …la liberalización del suelo no puede fundarse en una clasificación indiscriminada, sino, supuesta una clasificación responsable del suelo urbanizable necesario para atender las necesidades económicas y sociales, …contra las prácticas especulativas, obstructivas y retenedoras de suelo, … Y el suelo urbano -la ciudad ya hecha-tiene asimismo un valor ambiental, como creación cultural colectiva que es objeto de una permanente recreación, por lo que sus características deben ser expresión de su naturaleza y su ordenación debe favorecer su rehabilitación y fomentar su uso.

Por lo que con base en los fundamentos de derecho expuestos, la Sala acuerda estimar el presente recurso contencioso-administrativo, declarando nula la Orden impugnada y la modificación aprobada por la misma, por no ser ajustada a derecho.”

Dice el Ayuntamiento que es necesaria esta 6ª modificación para poder pagar los terrenos adquiridos para el CYLOG. Después de esta sentencia es para preguntarse: ¿No nos hubiera tenido, a los ciudadanos de Ávila, más cuenta haber pagado estos terrenos con dinero “contante y sonante” en vez de hipotecar nuestro futuro con el eufemismo y falaz argumento del “coste cero”?

Pero el “negocio” es precisamente éste. El precio se debería haber fijado en un dinero que no fuera más allá del justiprecio según ley (terreno rústico), y ya está; mientras que el terreno recalificado genera unos extraordinarios beneficios muchísimo mayores que el justiprecio en dinero que podría pagarse. Con este cambio (por el arte de jugar con los tiempos de elaboración de un Plan General) que transforma un simple terreno base en un terreno superpotenciado, todos pagamos de por vida este exceso: tendremos que mantener un excedente de suelo urbanizado improductivo, que consume nuestros impuestos, una criatura urbanística monstruosa e insaciable.

Volvemos al principio, la “historia de un disparate”, un disparate urbanístico que no siguió ni las reglas del juego ni las de la lógica de la política urbana de una ciudad. Esto no es opinión; lo que se sustancia es sustancia, Sr. Alcalde.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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