SOBRE LA CONCESIÓN DE SERVICIOS MUNICIPALES EN ÁVILA. UN ENREDO A DESHACER.

18014761En la primera semana de este mes de julio fue noticia el agua -en la prensa nacional y europea- entendida como derecho fundamental y más que fundamental, como un derecho natural:

“El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier, ha decidido que el agua quedará al margen de la directiva europea sobre concesiones, -una norma para regular la privatización a través de contratos de las Administraciones con empresas sobre servicios como el transporte, la energía y correos-. En la decisión, el dirigente francés admite que ha influido la primera propuesta ciudadana europea, -un nuevo sistema parecido a la iniciativa legislativa popular que permite “invitar” a la Comisión a que legisle en un determinado sentido-.”

“Entiendo que los ciudadanos se enfaden y decepcionen cuando les dicen que sus servicios de agua pueden privatizarse contra su voluntad. Me sentiría igual si existiera este riesgo”, afirma Bernier en la resolución que deja el agua fuera de la directiva. “Es nuestro deber tener en cuenta las preocupaciones expresadas por tantos ciudadanos”, añade el comisario.”

LA CONCESIÓN DEL AGUA EN ÁVILA. Haciendo historia:

Se concedió el servicio del ciclo integral del agua (Captación, Tratamiento y Distribución de agua potable, Alcantarillado y Depuración) a una empresa privada el 16 de Diciembre de 1988 por concurso público.

Se estableció una duración de 10 años -hasta el 31 de diciembre de 1998-, prorrogables –hasta el máximo legal- en períodos de dos en dos años.

Se fue prorrogando el contrato con esta periodicidad y -antes de terminar su vencimiento el 31 de diciembre del año 2002- en sesión celebrada el 21 de septiembre de 2000 se adoptó su renovación hasta el 31 de diciembre de 2015.

Posteriormente, sin esperar al 2015, se propone la prórroga del contrato -mediante las justificaciones expresadas en un informe evacuado en noviembre de 2010- para el máximo legal de 50 años; haciéndose efectiva en el 2011, muy poco antes de las elecciones municipales de mayo de ese mismo año.

Se cometió un error.

¿Error, por qué? Las razones son varias; la primera de ellas, la inoportunidad.

INOPORTUNIDAD por:

  • Llevar a cabo la prórroga máxima legal, cuando ya se tenía evidencia del fracaso del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en cuanto a su intento de expansión hacia una ciudad de cien mil habitantes. El final de la burbuja urbanística y por ende el fracaso del Plan que iba asociado eran ya perfectamente explícitos y patentes.
  • Inoportuno por las circunstancias de la fecha en que se hizo: Precipitación en cerrar un contrato a muy pocos días de la entrada de una nueva Corporación municipal; y precipitación ante algo que ya estaba muerto: la necesidad de prórroga pensando en situaciones de expansión que ya estaban abortadas.

Se podría, perfectamente, haber esperado hasta el 31 de diciembre del 2015 en que terminaba la concesión. ¿Qué prisa había en el 2011 para la prórroga, ante la incertidumbre de una crisis y a la vista de la reconsideración de las concesiones que ya se estaban haciendo en Europa, con la vuelta de la gestión del agua a manos de ayuntamientos tan significativos como París que, en el 2010, había remunicipalizado la suya?

  • ¿ERROR DE VISIÓN, U OBCECACIÓN EN UN MODO DE ENTENDER LA GESTIÓN DEL AGUA DESDE MODELOS DE IDEOLOGÍA POLÍTICA? En Ávila, la obcecación se confirma, con una incongruencia a posteriori, cuando en el último Pleno municipal, por unanimidad, se vota a favor de la propuesta ciudadana europea “que el agua quedará al margen de la directiva europea sobre concesiones” al reconocer -ante presiones de iniciativas populares- que el agua es un derecho natural y por tanto debe sacarse fuera de “una norma para regular la privatización a través de contratos de las Administraciones con empresas sobre servicios como el transporte, la energía y correos.”
  • ESTO SE APRUEBA CON LA BOCA PEQUEÑA, porque de otra forma no se puede entender que por parte del equipo de gobierno no haya ninguna intención de remunicipalización, en general, de los servicios en concesión; así lo confirma el que se acaba de conceder, mediante concurso, la gestión del alumbrado público de nuestra ciudad.

Unanimidad en las bellas ideas; acuerdos con bellas palabras que –los actos lo demuestran- quedan embalsamadas en el instante de su aprobación, ante una acción que transcurre en el sentido contrario a lo que esos términos expresan.

¿QUÉ REPERCUSIÓN TIENEN ESTAS CONCESIONES EN NUESTRA ECONOMÍA MUNICIPAL?

Necesitamos medidas que son evidentes por obvias: aumentar ingresos o disminuir gastos o ambas cosas a la vez.

Los ingresos municipales vienen, fundamentalmente, por los tributos y las transferencias del estado y comunidades…

  • ¿Podemos aumentar significativamente nuestros ingresos municipales con estas dos fuentes principales -en estas circunstancias económicas- a corto y medio plazo? La respuesta es ¡no!

Por un lado no es momento de subir los tributos; y por el otro no van a aumentar las transferencias del Estado y la Comunidad. Aquellas actividades económicas más habituales que aportaban dinero en cantidad, como eran las importantísimas partidas que suponían los ingresos procedentes de las licencias urbanísticas, edificación y aperturas de negocios son nulas o mínimas. Y el Estado y la Comunidad, con una política general de recortes y contracción del gasto público, no van a aumentar las cantidades de transferidas a los municipios.

En definitiva los ingresos municipales a medio plazo son, y van a ser, deficitarios.

  • ¿Podemos disminuir los gastos?

No es social, ni necesario, ni oportuno, disminuir personal, ni recortar las prestaciones sociales.

¿Dónde reducir los gastos? En la remunicipalización de los servicios gestionados por concesiones a empresas particulares.

Lógicamente, si acuden las empresas a la concesión de una gestión municipal es porque van a sacar un beneficio económico.

Ese beneficio económico, a más de ir a la empresa, en casi el cien por cien de los casos de las concesiones, queda deslocalizado de la ciudad y casi seguro de la Comunidad; y -si apretamos un poco el seguimiento de adónde va una buena parte-, en el caso de las multinacionales, se deslocaliza fuera de España.

Si remunicipalizamos los servicios de basuras y su reciclaje; el ciclo del agua; el alumbrado (esenciales de la ciudad) el líquido final quedará en el municipio; las ganancia de las empresas concesionarias no tendrían que pagarlas nuestra ciudad.

Esto supondría una disminución significativa de los gastos municipales.

Si queremos buscar equilibrio económico en los años venideros se tiene que comenzar por aquí.

  • Es lo que está pasando en ciudades europeas como París (y recientemente va Berlín) París ha remunicipalizado los servicios de agua después de 25 años por opacidad financiera, con pérdida de su control técnico y la gobernabilidad del sistema. Esto sucede -no creemos sea cosa singular de esa ciudad en particular- porque es un servicio demasiado esencial para dejarlo en manos de corporaciones particulares. Y, mirado desde el exclusivo punto de vista económico, las ganancias que antes se llevaba la empresa concesionaria ahora quedan en el municipio de tal modo que París las ha repercutido en parte en la factura del ciudadano rebajando su cantidad en una media de hasta un 8%.

¿Y CÓMO RESPONDE EL EQUIPO DE GOBIERNO? No solo ignora la política de medio plazo -necesaria para la remunicipalización- que obliga a trabajar en este sentido en consenso; para que los sucesivos gobiernos municipales, salidos de las urnas, tengan continuidad con este fin mediante el compromiso de los grupos.

Se está en la creencia, o así nos lo quieren hacer ver, que la concesión de servicios municipales es cosa de los tiempos e irreversible; que salir de la maraña en que se nos ha metido con las concesiones es un nudo, como el Gordiano, imposible de desenredar y desatar.

Es tal la falacia sobre las bondades de eficacia económica y gestión -que nos dicen se consigue con la privatización de los servicios- que el Concejal de Economía, recientemente, declaraba a la prensa que en los próximos presupuestos vamos a disminuir los gastos porque se ha concedido el servicio de alumbrado. ¿Qué falacia es esta? ¿No sabe el ayuntamiento gestionar lo que siempre ha gestionado hasta ahora? ¿Si coge el servicio una empresa, dónde van las ganancias lícitas, sino a la propia empresa? ¿Quién proporciona esas ganancias sino el ayuntamiento, que no es otra cosa que los ciudadanos?

¿Ahorro? La justificación falaz de eficacia y renovación a “coste cero” (como tanto les gusta decir a los munícipes del equipo de gobierno abulense) o es mala gestión por no ser capaz el de llevarla él mismo a cabo, o es una falta de visión, cegada por presiones interesadas de lobbies sobre la economía municipal que aparentemente le oculta lo que supone el “externalizar” las ganancias y -a la vista de los nombres de la mayoría de las empresas concesionarias- el deslocalizarlas.

EN CONCLUSIÓN:

  • Se debe trabajar con el corto y medio plazo para no deshacer sino tajar el nudo, por indesatable, de las privatizaciones en nuestro municipio.
  • El ciclo integral del agua es un derecho tan esencial que se entiende, en estos momentos históricos, como natural. Este es el sentido de la propuesta ciudadana europea y que ha terminado reconociendo el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios de la Comunidad Europea).  Por tanto es un derecho a gestionar y defender directamente por la naturaleza de la comunidad; que no es otra que el municipio.
  • Comencemos, por ejemplo, intentando deshacernos del contrato del canon del agua -que por adelantado ha recibido el ayuntamiento por parte de la empresa concesionaria ante la necesidad de coger dinero – negociando con una entidad financiera un interés menor del que actualmente se paga a la concesión. Sería una forma de comenzar, dando un pequeño tajo al nudo. Recordemos que el fin es en un medio plazo, si se nos argumentara que ahora no es el momento financiero.

Es hora de trabajar juntos –todos los grupos municipales- y los ciudadanos abulenses, al modo de las iniciativas ciudadanas europeas, presionando a los grupos actuales y a los sucesivos para que en el medio y corto plazo, se consiga salir del enredo de las concesiones en las que hemos caído a favor de una recuperación de la economía del consistorio.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
Esta entrada fue publicada en Economía Ecológica, Economía Local, Participación Ciudadana y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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