¡Alcalde! Mitigue, de manera más justa, lo que otros prometieron y no cumplieron.

Nos amparamos, como sociedad, unos a otros.

Contribuimos según posibilidades; dependiendo del estado social inmersos.

En cada momento, quien organiza, ha de saber medir y equilibrar para pedir lo que aportar al arca común, social.

Así de elemental.

Esta simplicidad se hace más compleja, y hasta se complica, con las circunstancias sociales.

Nos pide ahora el gobierno de España que aportemos más, por el momento económico en que nos encontramos, a esa caja común. Uno de los gravámenes, entre los venideros, lo ha sido el aumento del IBI.

Impone, de manera gruesa, que, entre otros, ha de aumentar este impuesto a todos los edificios residenciales.

Nos dijo, en su campaña electoral, el hoy actual gobierno, que no habría aumento de impuestos, y menos sobre las cosas esenciales. No nos lo creímos sabiendo que, dicho con la boca pequeña como se expresaba, algún aumento impositivo habría. El ciudadano entiende -sabe leer entre líneas- que cuando se divulga que algo no va a subir, es signo claro de que ese algo, en breve, subirá.

Ya conocemos uno de esos impuestos que no iba a subir y sube: el IBI.

Incumplida promesa. Este, en concreto, es un impuesto esencial que pide más equilibrio, y mesura, en su incremento.

Argumentemos:

Nuestra ciudad tiene 60.000 habitantes y tenemos edificación ¡realizada! para 90.000.

Queremos se viva en Ávila. Necesitamos, y pedimos, y abogamos, y rogamos que nuestras viviendas edificadas lo sean de primera residencia, vivienda habitual. Que estén todas habitadas.

Tenemos una comunidad, a cincuenta kilómetros, que anuncia va a rebajar un tramo del IRPF. Que va a rebajar impuestos, en suma. Estamos a cincuenta kilómetros de una Comunidad absorbente, un agujero negro que lo traga todo; para bien y para mal.

¿Vamos a aumentar el IBI a las viviendas de primera residencia, a las viviendas habitadas? ¿Al que reside, al que habita en Ávila?

¿No es esto un decirle implícito a los ciudadanos, y sobre todo a aquellos que por obligación han de trabajar en esa Comunidad vecina, que se inserten en Madrid; qué allí su contribución, si eres residente, es más equilibrada?

¿Qué proponemos?:

Ante el disparate, ya sin remedio, de una expansión urbanística de locos, seamos más justos. Eliminemos de la subida del IBI -en el caso de Ávila una subida del cuatro por ciento- las viviendas de primera residencia, la vivienda habitual, la vivienda ocupada, la vivienda en la que se habita. Increméntese solo el gravamen a las viviendas desocupadas. En nuestras circunstancias justo es que, al residente, no se imponga un mayor gravamen a la vivienda en que vive. Sea propietario de su vivienda habitual o casero de una vivienda en que habita otro ciudadano en condición de alquilado.

¿Cómo podemos hacerlo? Con el tipo, que el ayuntamiento puede imponer a su potestad en el recibo del IBI. El tipo es un margen que la ley deja manejar al consistorio, dentro de unos límites. Puede moverlo a su voluntad para que el recibo de las viviendas habitadas –las ocupadas, las no vacías- no tengan la subida impositiva que pide el actual gobierno de España. Podemos bajar este tipo (que es un factor multiplicativo) y que ahora está aproximadamente, si no me equivoco, en 0.55 en nuestra ciudad, hasta el límite que la ley no deja sobrepasar a la baja. Adaptando este factor se sería más justo con los ciudadanos que habitan una vivienda en nuestra ciudad.

Si para algo han de servir las autonomías, los ayuntamientos, es para ejercer potestativamente el equilibrio circunstancial impositivo que justifica su existencia. Hacer las cargas sociales más justas entre los que, juntos, viven muy cerca.

Pedimos por tanto al gobierno municipal -a su cabeza visible; el alcalde- que la subida del IBI sea una realidad más equilibrada, sacando de esta subida, del impuesto IBI, a las viviendas de primera residencia, a las habituales, a las viviendas no desocupadas. Que paguen este incremento impositivo, solamente, las viviendas desocupadas y los demás edificios no residenciales.

Es una forma justa de retener ciudadanos -ante otras comunidades y ciudades en competencia- anclados, de buena ley, a nuestra ciudad.

¡Alcalde! Mitigue, de manera más justa, lo que otros prometieron y no cumplieron.

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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