¡ES LA ECONOMÍA POLÍTICA Y ECOLÓGICA Y LOCAL, AMIGO!

Imagen de Architectural Design¿Cómo podemos salir del paro sometido?

 ¿Cómo puedo encontrar trabajo en este desierto de dunas crecientes que entierran empresas?

¿Cómo puedo evitar la huida canalla del capital dinero, abandonando al capital humano, buscando vampiro nuevos cuellos que engorden garrapatas de mercados financieros?

Es la economía a secas, amigo.

¿Queremos salir? Pues esta es la salida:

¡Es la economía política y ecológica y local, amigo!

Nos dicen que la economía es tan natural como nuestro cuerpo, como los animales, como la flora.

Esta economía, nos dicen, tiene sus leyes naturales estudiadas con métodos científicos que redundan en reglas a seguir incuestionables.

Ésta economía se mueve, la mueven y la entienden economistas científicos mentidos y a ella nos someten.

Nos dicen ¡Sólo hay una economía; es ésta, o la tomas o eres paria desclasado!: ¡Mentira!

Pasto de depredadores somos con esta economía; ésta que llaman “economía estándar”.

Esta economía estándar, tan natural ella, deriva de manera lógica en este imaginario que nos han incrustado en las neuronas:

El superpoderoso, el superavispado, el supergenio entendedor capaz de crear imperio económico, financiero de inmensa riqueza en solo sus manos ¡Ese es el admirado!

¿Qué sistema económico es éste que hace posible esta acumulación de riqueza en una sola mano?

Como dice Gandhi “el mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero siempre será demasiado pequeño para satisfacer la avaricia de algunos”.

Avaricia promovida, avaricia sistemática.

Mas ¡atención! Hay otra economía; la política, la que se impregna con la cosa de la polis, la que tiene sentido con la polis.

La economía de expertos es una falacia; y es una falacia -como toda falacia conlleva en su definición- interesada en pasar por verdades universales aquellas que no lo son.

A la economía inevitable de expertos nos rendimos, como res vencida en cadena de desuello y de despiece.

Es esa economía que nos grita, machaconamente, la necesidad de suprimir prestaciones sociales, de bajar falazmente impuestos; y metidos en esta caída en espiral no hay dinero social; y si no hay dinero social no se hacen centros de salud, no se hacen colegios públicos, no se atiende al medio ambiente; todo funciona cada vez peor. No queda otro remedio, pregonan, que salvar la situación con lo privado que dicen más eficaz, más excelente; y a estos sí, sí hay que dotarles de subvención. La impostura de la sustitución.

Una economía política, con enfoques plurales existentes y que toma de ellos lo más conveniente para la polis; repolitizar la economía. No la única economía del pensamiento único.

Pero nosotros decimos más: Una economía política ¡y! ecológica y local.

Debemos promover una economía ecológica, no estándar; entendiendo por economía ecológica una economía que es consciente de que los productos del planeta son limitados; que cada ciclo energético de su producción-consumo aumenta la entropía; y parte de esta energía utilizada se pierde, sin posibilidad de recuperación ni reversibilidad.

Una economía que desde lo local es posible dominar en este sentido. Una economía sustentable, que localmente promovida, será la que nos dé la salida a la crisis; ésta y futuras; porque la parte que no dominamos de la economía global sigue siendo ciega y se empecina, degenerada, en una economía depredadora (que se defiende queriendo ser demoledora de una realidad que se impone y no quiere ver: la economía ecológica).

Una economía ecológica que se ha de acompañar, con la financiación en el mercado de nuestras empresas locales, de una economía local; generadora de ahorro que nos lleve a una suficiencia económica y financiera domeñable con dinero valor y no de débito.

Una economía local capaz que no sucedan situaciones como ésta:

Hace unos días salía la noticia que una multinacional lechera castigaba a no comprar leche a una ganadera de nuestra comunidad por diversos motivos revanchistas.

En nuestra región se hace esa leche. A partir de aquí, perdido el curso. Esa leche la compra una multinacional que pone el precio al ganadero, la procesa, la envasa, y la distribuye en sus centros comerciales al precio que marca su mercado; ¡su mercado!

Este planta una patatita ¡dámela, a este precio! y adiós, muy buenas; este la pela; este otro la lava, este la frie; y yo, pícaro gordo, me la como.

¿No somos capaces de crear nosotros mismos; nuestros emprendedores, una industria lechera que procese y distribuya la leche de la región y a su vez controlemos los precios con Merca-Ávila o figura semejante?

¡Somos capaces!

Economía local.

La economía local, localiza. Si tuviéramos, ya fuerte, una economía local, no dejaría escapar una industria procesadora agroalimentaria, que mal gestionada, parece se va al garete: ahora, estos días, Elgorriaga. Una economía local fuerte, con financiación local a revertir, la recuperaría con cualquiera de las figuras empresariales: cooperativa o cualquier otra.

Sin una economía local fuerte no somos nada.

Productos nacidos en nuestra región ecológica, nuestra biorregión;

Polígono industrial, específico, en el que se cree industria procesadora de nuestros productos agroalimentarios y pecuarios, que mejoramos con un constante I+D+i generado en nuestras universidades; universidades de nuestra región y nuestra ciudad, Universidades que se aprestan a ello.

Nuestros jóvenes es aquí donde entran, trabajando y emprendiendo en todos los niveles del proceso que hemos de impulsar hasta la exhaustividad.

Crear su Economía local; crear la infraestructura y el desarrollo de una industria local; y cuando digo el término Industria es laboreo de todo, de Cultura, de Ocio, de Turismo con sentido…

Una Economía Política Ecológica y Local es la punta del iceberg de una polis que domina sus recursos, que no es dominada al ventestate de la depredación de aquellos que son los dominantes universales, globos únicos.

El futuro social está en la democracia local; renacida de abajo arriba; en y desde los municipios.

Es el comienzo de una nueva era política, no exagero, la nueva política local, la política de la municipalidad.

¿Dónde está la clave? ¿Dónde solución? ¿Dónde la salida, Ávila?

¡En, es, la economía política y ecológica y local, amigo!

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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