SOBRE LA MOVILIDAD URBANA

Habito ciudad y por mi ciudad me muevo (Sobre la movilidad urbana).

Viviendas en el Barrio Valle Amblés
Viviendas en el Barrio Valle Amblés

Soy mujer; vivo en uno de los nuevos bloques del Valle Amblés. Tengo dos hijos, uno de cuatro años y un bebé. Mi marido trabaja en el polígono de Vicolozano; tenemos un solo coche. Estoy en paro; busco trabajo, aunque de momento me dedico a la atención de la casa y los niños. Mi marido se lleva el coche al trabajo. Tiene unas horas incompatibles con el horario del colegio del niño. Nuestro estado económico solo permite un coche en la familia. He de llevar al niño al colegio; el viaje lo hago con la bebé en el cochecito. Hay productos de compra diaria que debería realizar en mi barrio, pero la calle está, fundamentalmente, para la circulación y acceso a los edificios; el comercio próximo es inexistente. Al centro comercial vamos los sábados, o cuando él vuelve del trabajo. De otra manera, sin coche, nos es imposible acceder a él. Si quiero buscar trabajo o ir al centro para hacer una gestión -no me queda más remedio que ir con la bebé en brazos o en el cochecito- o voy andando -en algunos casos remontando escaleras o fuertes pendientes- o espero un autobús, de frecuencia inaguantable, para llegar a mi destino.

Soy yo quien lleva a la bebé y al niño al pediatra; ni decir quiero a qué distancia está de mi casa. Mi marido tiene la movilidad al trabajo asegurada con el coche ¿Qué movilidad tengo yo? Y no digamos si subo a ver a mi madre, por la tarde, con los niños; le atiendo en lo que puedo, porque cada vez es más dependiente; el tormento viene a la vuelta, en invierno, cuando a las ocho de la noche me bajo para casa, andando, con los dos niños, por un barrio solitario y escaso de luz qué me da miedo…

Bajando a San Nicolás

Somos matrimonio; mi marido tiene setenta y  siete años, yo setenta y tres. Mi marido está jubilado. Tenemos dos hijos casados y tres nietos. Vivimos muy cerca del Mercado Grande. Tenemos un coche que conduce mi marido; yo nunca saqué el carnet de conducir; mi marido se cansa cada vez más del coche. Desde que el mercado de abastos lo redujeron a la mínima expresión, en cuestión de puestos de alimentación, no es tan fácil el proveernos de alimentos. Estamos bien físicamente pero empezamos a renquear. Bajamos, desde nuestro barrio alto, casi a diario al centro comercial de alimentación más cercano, que está en San Nicolás. No vamos con el coche; ya he dicho qué mi marido no quiere -yo pienso que ya no puede- utilizarlo. Sí; nos sirve de ejercicio el subir y bajar la cuesta; la subida es con las bolsas cargadas; en dos años más, este ejercicio no será posible ¿Nos cambiamos de barrio? Dadas nuestras circunstancias económicas, no; además toda nuestra vida hemos vivido en este barrio…

Tengo cuarenta y cinco años, estoy casado; trabajamos los dos. Vivimos en una urbanización de adosados. Tenemos dos coches. Yo trabajo mañana y tarde; mi mujer solo por las mañanas. Yo me bandeo estupendamente por la ciudad con el coche, solo tengo problemas de aparcamiento. Pido más aparcamientos en el centro ¿O sería mejor un buen sistema de autobuses públicos e ir y volver del trabajo de esta manera? Yo, en principio, con el coche lo soluciono todo, mi mujer lo tiene más difícil.

Sí, lo tengo más difícil; como él trabaja por las tardes, soy yo quien apecha con el trasiego de llevar y traer a los niños a las actividades extraescolares qué hacen por las tardes; me recorro media ciudad, sino la ciudad entera, para llevar a la niña al conservatorio y al niño a clases particulares de apoyo; después, cuando salen de ambos sitios – qué no coinciden en horarios- los llevo a natación. La verdad es qué, las tardes, las tengo azacaneadas a base de coche; todos estos servicios extraescolares están  lejos de mi barrio; los niños, dada su edad y distancias, no pueden ir solos a estos sitios…

Desde San Nicolás subo…

Soy viuda; vivo en la Toledana y tengo una amiga en San Nicolás. Tenemos, entre las dos, ciento cincuenta y ocho años. Nos gusta subir al Mercado Chico y al Grande; darnos una vuelta por el centro o ir, cerca del ayuntamiento, a sacar el bono bus o a la casa del agua a pagar el recibo, o al paseo del Rastro para disfrutar de la visión del Zapatero. Cada vez es más tormento el subir ¡y una fatiga!…

Tengo quince años. Vivo en el barrio Norte-Seminario y estudio en el instituto de abajo, el Alonso de Madrigal. Voy andando o en bicicleta, me las arreglo, pero ¡y el carril bici!…

Voy a ver todos los días a mi madre, para atenderla, convaleciente en el hospital del SACYL; no tengo coche. Vivo al otro lado del puente Adaja; cruzar el río es un pequeño triunfo. Voy en autobús como puedo…

Tengo diez años, mi colegio está muy cerca; me gustaría ir y volver andando con mis amigos; pero mis padres no se atreven a qué vaya solo; por los coches…

Vivo en Bernuy; y yo en la Aldea ¡Qué queréis qué digamos!…

Todos estos ciudadanos están pidiendo, lo sepan o no, infraestructuras de movilidad para la vida cotidiana. Los expertos lo llamamos Plan de Movilidad y Accesibilidad. Con un Plan de Movilidad se prevé y se da solución a todas estas situaciones. Nuestra ciudad todavía no lo tiene y está necesitando, urgentemente, de ello. Sobre la accesibilidad hablaremos otro día. Pero esencialmente es lo mismo qué lo aquí expuesto, con la particularidad específica de las personas con movilidad reducida.

Un Plan de Movilidad y Accesibilidad establece soluciones y propone ¿Es un imposible, autobuses públicos frecuentes y gratuitos, y no contaminantes? En Francia, en ciudades similares a la nuestra, así lo hacen. Es socialmente rentable. ¿No es cuestión de voluntad política?

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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2 respuestas a SOBRE LA MOVILIDAD URBANA

  1. carlos dijo:

    El AvilaBus siempre me ha dado muy mala impresión. Excepto en rutas y horarios muy concretos, siempre lo veo casi vacío. Y lo peor es que toda la vida lo he visto igual. Yo mismo llevo sin utilizarlo más de dos décadas.

    No voy a citar ni sus rutas ni sus frecuencias pues no soy experto en esos temas.

    Lo que sí que propongo es que prueben nuevas técnicas:

    – Que bajen el precio a la mitad por un tiempo, a ver si así utiliza el autobús el doble de gente. Con ello, nos beneficiaríamos de ello el doble de los ciudadanos, a mitad de precio; y los costes de gestión (ganancias/perdidas) de la empresa concesionaria, serían los mismos.

    – O que por el precio de una, monten dos personas.

    – O los niños gratis para fomentar su uso.

    Cosas así, aunque solamente sean proyectos piloto. Si no funcionan que sigan como están, pero quizás funcionasen.

    Lo que no podemos seguir es con un sistema de autobuses que apenas da servicio a una minoría de ciudadanos.

  2. Cocherito lere dijo:

    Propuesta: blindar las ciudades de coches particulares.

    Madrid, todo lo que pille dentro de la m-30 prohibido el paso. Aparcamientos masivos a las afueras de las ciudades y red eficaz de transporte público. El coche no es un derecho, te fastidias (por no decir un mal palabro), como Herodes. Si quieres tener tu coche a la puerta de casa, te fastidias (por no decir un mal palabro), autobús al aparcamiento fuera de la ciudad y listo.

    Y así con cualquier ciudad, llegas a Ávila, aparcas en las afueras y te coges el bus. Olvídate de moverte en coche dentro de ciudad, si lo quieres hacer, te fastidias (por no decir un mal palabro). De verdad a nadie le gustaría un sistema así?

    Mi corta existencia me dice el que el 80% del mal de una ciudad son los endemoniados (por no decir un mal palabro) coches, ruido, estrés, broncas, aparcamiento.

    Insisto. De verdad a nadie le gustaría una ciudad para la gente, los niños jugando, sin ruidos (aceptamos el de ambulancias, transporte publico, etc) la paz. No le parece un absurdo y un egoísmo extremo el tema de los coches, el pretender que sea un derecho universal tener un armatoste asi por ciudadano aparcado a la puerta de cada casa y pretender tener ese mismo espacio a la puerta del trabajo . No le parece aun mas absurdo diseñar las ciudades pensando en los coches y no en las personas que la habitan.

    No es normal la cantidad de coches que hay en Ávila siendo tan pequeña, apostaría a que el 80% de los desplazamientos son para trayectos de no mas de 15 minutos andando.

    Aclaro que yo le doy al coche en ciudad y lo aparco a la puerta de casa si puedo (hablo cuando estoy en casa de mis padres, con su coche) pero de verdad me gustaría que me lo prohibieran, de verdad, lo juro.

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