VIVIENDA SOCIAL. Un cambio de sistema necesario. Jóvenes y otros.

Hablemos de vivienda social. Estadística, para España, alarmante.

Nº DE VIVIENDAS SOCIALES EN ALQUILER POR CADA 1000 HABITANTES*

PAISES BAJOS 147
AUSTRIA 102
DINAMARCA 102
SUECIA 95
REINO UNIDO 85
FRANCIA 79
ALEMANIA 27
ITALIA 18
ESPAÑA 3

Hablemos de la vivienda social.

La función de la vivienda social en España está pervertida por el sistema exclusivo de venta en propiedad, en vez de distribuirla por medio de alquiler para su uso. Nunca las administraciones autonómicas y locales, construyendo y vendiendo las viviendas de promoción pública, podrán disponer de un parque de viviendas estable en el tiempo que cumplan la función social de proveer (es un derecho constitucional) del disfrute de una vivienda digna a las personas que, con sus medios socio-económicos, no pueden obtenerlas por sí mismas.

El sistema de compra-venta establecido, para proporcionar una vivienda social al individuo o los diferentes tipos de familia, implanta un inmovilismo en el sistema de distribución que hace que, cuando las personas mejoran su situación socio-económica y pueden y quieren cambiarse de vivienda, ésta quede o bien cerrada (con los correspondientes problemas de “ocupas”, que se meten en la vivienda al observar que esta lleva meses sin que nadie aparezca; no sin razón al ser una vivienda social) o bien revendida; y, en esta reventa, aunque el precio está fijado -se trata de una vivienda de promoción pública- siempre se llega a un acuerdo, forzado por el vendedor ante el comprador, que favorece la especulación.

En su momento apareció en la prensa el caso (¿engaño? ¿timo? o ¿normalidad por costumbre?) de unos marroquíes a los que les vendieron una VPOPP a precio de vivienda libre -no estaban informados de que el precio, por ley, estaba tasado y muy por debajo del precio al que se lo habían vendido- y cuando, embargados por el banco, les tasaron la vivienda el precio de tasación fue, por esta circunstancia, muy inferior.

La vivienda social debe ser digna, pero tiene que atender -por el esfuerzo socio-económico que supone- a unos mínimos. Esta vivienda deber responder al decoro austero; y a un tipo que se adecue a la funcionalidad con el fin que se pretende: el vivir con dignidad. Una evidencia: tienen que ser de fácil mantenimiento. El furor que en estos últimos tiempos ha llevado a las diferentes administraciones públicas al “mal de piedra arquitectónico”, como medio de propaganda política, ha llegado también hasta la vivienda social; entrando ésta en una competición absurda, de “lujo arquitectónico”, que ha olvidado los principios por los que debe regirse: decoro austero, calidad constructiva, eficacia en su mantenimiento… en definitiva, buena arquitectura.

Viviendas en Sanchinarro, Madrid.

PAU Carabanchel. Madrid.

Ejemplo criticable, en este sentido, han sido algunas de las actuaciones espectaculares -¿experimentos fallidos?- de la Comunidad de Madrid. Lo son, la torre de Sanchinarro del grupo de arquitectos MVRDV, el PAU de Carabanchel de Zaera Polo con los bambúes (digno experimento, pero de una previsión tal, en sus consecuencias de mantenimiento, que lo invalidan de salida)…

Siempre la vivienda social ha sido un laboratorio de ideas. El reto de proveer de habitación a  un gran número de personas suponía, para los arquitectos, un desafío en cuanto a organización y  racionalización de la vivienda. (Villeurbane en Lyon, Karl Marx Hoff en Viena, la Unidad de Habitación en Marsella… herederos de los falansterios de Fourier y demás utopías socialistas)

En otros tiempos la vivienda social apareció asociada a la fuente y lugar que genera el trabajo. La necesidad de dar alojamiento a un gran número de familias en las que, el cabeza de familia, trabajaba en la fábrica (la colonia Siemens en Berlín, la Ciudad Pegaso en Madrid, la Cacharra en Ávila) dio pie a estas promociones, que se ubicaron en los alrededores de la factoría correspondiente.

Viviendas en Caño Roto. Madrid.

También surge como respuesta a la gran inmigración del campo a la ciudad. Se ubica entonces en la periferia de las ciudades. Son ejemplo, Caño Roto y la UVA de Hortaleza en Madrid.

De una política uniforme a nivel nacional se pasa, conforme la competencia en materia de vivienda es responsabilidad de las comunidades autónomas, a políticas con diferencias de enfoques notables entre las distintas comunidades en esta cuestión de la vivienda social. En Castilla y León, la política seguida es de una escasez y parquedad tan evidente que no hace falta más que decir. Los datos están ahí.

Un cambio de sistema necesario.

El parque de viviendas sociales, para que cumplan su función, ha de ser en alquiler fundamentalmente. La venta pervierte el sistema y frustra el objetivo por el que se crean.

¡Los jóvenes necesitan un cambio de sistema! demandan nuevos tipos de vivienda, acordes con los nuevos tipos de familia y formas de vida. El tipo de vivienda actual está obsoleto.

La sociedad necesita un cambio de sistema en el modo de producción y distribución de la vivienda social, como expresión del derecho a la vivienda constitucional.

El problema del suelo: el suelo para estas viviendas (hablamos de las de promoción pública) ha de ser público y, en el caso de los municipios, de propiedad municipal.

Los municipios deben proveerse de un parque de suelo público para la vivienda social en alquiler; y -si una parte de estas viviendas fuera para la venta- nunca debiera ser el suelo, sobre el que se asientan, vendido; sino que debe ser usufructo mientras se mantenga la propiedad de la vivienda.

¿De qué suelo disponen los municipios? ¿Qué suelo patrimonio municipal tienen los ayuntamientos? Respuesta: escaso o ninguno. Con el boom acontecido -en esta burbuja pasada- lo que tenían, lo adquirido ¡cómo se ha dilapidado! ¡qué oportunidad perdida de haberse hecho con suelo!.

La vivienda pública es la que debe asegurar el mandato constitucional del derecho a la vivienda. La vivienda pública municipal debe ser el orgullo de una sociedad organizada en ciudad.

*Según el estudio de 2008 ‘The development of Social HousinG’ de CECODHAS-USH-Dexia

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Acerca de jachamorro

Arquitecto por la ETSAM. Doctor en Bellas Artes por la UCM. Profesor Titular de Universidad en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en la UCM.
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